SERVICIO VETERINARIO –GESTIÓN ZOOTÉCNICA DE GANADERÍAS DE OVINO Y CAPRINO
MARIANO ORTUBIA
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CONSEJOS PARA RENTABILIZAR
SU GRANJA EN ÉPOCAS DE CRISIS:

21/12/2009 - Factores de rentabilización de las explotaciones de pequeños rumiantes (2)

Decíamos que para aumentar los ingresos hay que pasar por un aumento de la producción.

         En este escrito me centraré en el caso del ovino de carne, que quizás sea el sector más castigado por las condiciones del mercado.

         ¿Cómo podemos conseguir vender más corderos al año?:

         -        Aumentando el nº de partos por oveja y año.
         -        Aumentando el nº de corderos por parto.
         -        Disminuyendo el nº de muertes de corderos.
         -        Disminuyendo el nº de abortos.
         -        Ajustando la reposición a la estrictamente necesaria. 

         ¿Cómo podemos conseguir venderlos más caros?

         -        Haciendo que la mayor parte posible de los corderos lleguen a la edad de sacrificio en la época de mejor cotización.
         -        Buscando vías de comercialización que valoren mejor el producto.

NUMERO DE PARTOS POR OVEJA Y AÑO:

         Para poder optimizar este aspecto productivo, tendremos que tener en cuenta algunas condiciones fisiológicas de la oveja.  Por un lado, el periodo de gestación de las ovejas dura cinco meses y el periodo de cría (lactación), puede variar según la raza entre dos y tres meses aproximadamente.

         Hay que conseguir que el intervalo de tiempo entre cada dos partos consecutivos se aproxime más o menos a los ocho meses, de forma que podamos alcanzar el ritmo de tres partos cada dos años.

         Hay que tener en cuenta, además, otro factor determinante y es que la oveja es muy estacional en lo referente a su actividad reproductiva.  Así, en la primavera es muy difícil que las hembras salgan a celo, dado que esta especie entra en anoestro en épocas de fotoperiodo creciente; es decir, durante el tiempo del año en que los días se van alargando.

         También consideraremos el hecho de que tras el parto, durante la lactancia, la oveja experimenta otro anoestro llamado de lactación, cuya duración no es constante y puede variar de unas ovejas a otras en función de distintos factores, como la raza, alimentación, época del año, etc.

         Vemos pues, que hay dos momentos en el ciclo productivo de la oveja, en los cuales se hace muy difícil preñarla.  Para minimizar este factor negativo de la ausencia de celos, existen ciertas prácticas que suelen dar buenos resultados.

         En lo referente al anoestro de lactación, poco se puede hacer, dado que el organismo de la madre se dedica en exclusiva a las funciones fisiológicas propias de la maternidad.  En el momento del parto, se producen unas descargas hormonales encaminadas a favorecer la lactación, el instinto maternal, etcétera, mientras que inhiben las funciones reproductivas; es decir, no hay celos.

         Sí que se observa, que si las ovejas están bien alimentadas durante la cría de los corderos, se podrán cubrir antes; es decir, se acortaría este anoestro.  Incluso algunas se cubrirían durante la cría si se meten los sementales, pero considero poco conveniente esta práctica ya que la oveja necesita un periodo de recuperación.

         Tras estas consideraciones previas, deberemos acercarnos lo más posible a una tasa de partos de uno y medio por oveja y año.

         En un rebaño, a la usanza tradicional, es decir, sin separar los machos en todo el año, es muy difícil o imposible conseguir este ritmo de partos que hemos dicho de uno y medio al año (tres cada dos años).  Esto se debe a que una gran parte de las hembras sale a celo en época favorable, es decir, en otoño. De esta cantidad de hembras, una mayoría queda preñada con facilidad y pare en el final de invierno y comienzo de primavera. Cuando han terminado su anoestro de lactación, nos encontramos en plena primavera, es decir, en época desfavorable y se juntan el anoestro de lactación con el anoestro estacional. Así pues, una gran cantidad de estas ovejas no salen de nuevo a celo hasta el siguiente otoño, con lo que solo consiguen un ritmo de un parto al año.

         Si no aplicamos algunas pautas, que más adelante detallaré, para corregir estos factores negativos, nos encontramos con rebaños en los que un gran porcentaje de las hembras productivas, solo paren una vez al año. Si a esto sumamos el hecho de que además siempre hay una cantidad de hembras improductivas y otras circunstancias posibles como abortos u otras patologías, se puede incluso llegar a una tasa inferior al parto por oveja y año. Esto imposibilita la rentabilidad de una explotación de ovino de carne.

         Seguiremos pormenorizando las pautas a seguir en lo referente a este aspecto productivo del número de partos por oveja y año.